Me he tomado una pausa
de veinticuatro horaspara dormir al lado
de los rubios helechos:
He soñado con las redomas
que hay en tu camisón
y la miel triagulada
que te moja las piernas.
Más allá de las letras
y horizontes totales
existen tus verdades
que prodigan descanso.
Y me he despertado
encayado en tu boca:
Sin ganas de partir
lejos de tu velámen.
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