Todo se renueva
como un himno laureadoque busca reconstruírse de sus semillas.
Tu piel, de dos aguas tiznadas moja al mundo
y da un calco de tus suaves matices.
Te has inciado ya, más allá de la tierra,
blanca,blanca, balquecina, como las columnas de plumas.
Vienes como de un cielo constelado o un insinuación religiosa.
Tu cuello es de cristal fino, de boscajes de diafanidades.
En tus hombros están tatuados bellos farallones líquidos
y la paz certera del rompeolas se acredita lo dulce de tu frente.
Como partiendo el mar en seis partes, te caminan océanos
y la escritura del amor es indeleble en el follaje de tus senos.
Ondulas en una roca pilimentada y vítrea,
Ondulas en la movilidad de un mundo semi inquieto.
Llevas la carga honrosa del amor a la vida.
Los pájaros te cantan las canciones que compuso la rosa
y, en una homilía de pétalos, danzan en la mañana.
Tú lo renuevas todo con azulada tinta verde,
sacando a retozar tu color y el aroma de tu flora.
Tu espalda está nutrida por las sendas en que andan las melodías.
Haces las cosas nuevas: mapamundis, plantas, arquitecturas
y te vas como un velero, con tu feminidad hecha de sonrisas
a bañarte en cascadas de ámbar y racimos de ríos,
mientras el universo gira alrededor de tus costumbres y ritos.
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