Alrededor de mí los hombres supuran su infamia.
Los que creí amigos contra mí conspiraron.Mis pequeños enemigos se arrastraron en su sombra
y murieron en su vómito antes de el levante.
Todo fue saña y confabulación.
Me rodearon de gruesas telarañas.
Quisieron poner trampas a mis pies
contra mí se burlaron y rieron.
No saben que son escoria de la nada
que no alcanzarán a ver mi elevación.
Ellos son vanidosos y rastreros:
Reptiles lánguidos de despreciable hedor.
Pero no podrán ser parte de la leyenda
que surgirá conmigo tras mi muerte.
Tras mi sepultura iré a la gloria
y tras su fallecimiento los tragará el olvido.
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