No lamento acudir a selene
si me persiguen musarañas y murmullos.Suben mis resuellos a su cuello
y ella me muestra un hemisferio diferente:
Allí no hay maltratos ni aniquilaciones
ni la impureza de la hembra indiferente.
Allí sólo reinan las caricias
y todo divaga en mansedumbre.
Mi alma deja entonces su mengua
y su imponente forma de amasijo.
Toma textura con el calor errante
y vuelve a ser tibio mi epitelio.
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