Cayeron tus ademanes en las hondonadas
y junto a ellos, los espectros de tu espectro.¿ Qué creíste hacer para merecerme?
¿ O en que hechizo se mermó tu hechizo?
Eras toda una fina calavera
envuelta en un silencio ácido.
Tus caminos no fueron orquestales
si no taimados y luciferinos.
Yo te concedí la majestad de mis ojos
y los envolviste en siniestra realea.
Venía yo siempre trajinado
y descansabas tú en tu tablero de nubes.
Pero como las vanas incidencias
resultaste ser del todo vana.
Ahora pierdete en la herrumbre
o en la textura triste que arropa a los cementerios.
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