viernes, 9 de octubre de 2026

Rubia platinada

 Conozco a una rubia platinada

que se atrevió a pedirme confesiones.
Se vé que no conoce mi enormidad
ni el genio que sobre mi gravita.
El bardo no da explicaciones:
Simplemente va y conquista otra flor.
No es mi quietud doblegar mi rodilla
y abrir mi conciencia como abeto:
Que lo hagan otros badulaques,
que los hay a montón, como abedúles.
No es mi deber acogerme a sus normas
ni morder su muérdago con vehemencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario