sábado, 10 de octubre de 2026

El apogeo de mis años

 Hace tiempo pasé el apogeo de mis años:

La cumbre elíptica que sólo una vez se alcanza.
Voy masivamente a mis abismos
y me desgajo entre rocas recién muertas.
Hay telarañas que ya se adhieren a mis pies
y las enredaredas van buscando mi nicho.
Tengo estrabismo y graves cataratas
que me hacen teñir de grises toda luz.
La juventud dejó en mi huellas rozagantes
que tiendo a tocar cada vez que me agacho.
Antes fuí abundancia de metralla
y andaba entre manantiales, azorándolos.
Era un titán que cargaba con el mundo
más a mi corazón lo cimbraban las gladiolas.
Ahora siento menos mis calores
y mi color va degradando su estatuto.
La siempre fría eternidad me espera:
Ya mis manos tiemblan a menudo.
Ya no corro tras tranvías o amazonas
y me molestan las vacadas de escolares.
El verde para mí está menos verde
y aumentan los quilates de la hora.
Me rodean gorgeos de sigilo
y voy quedando lentamente sordo.
El siglo me lleva entre su savia:
Me ha madurado y puesto su sentencia.
Quisiera ser el mismo que reía
ante los huesos de ancianos desvalidos.
Mis semejanzas ya se vuelven diferencias
y me siento llevado por espectros y augurios.
Aunque no uso aún bastones o muletas
siento que los quebrantos me recorren
y que bajo exponencialmente
hasta el quiebre total de mis sentidos.

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