sábado, 17 de octubre de 2026

Ya las constelaciones se abismaban ( Buen Poema )

 Ya las constelaciones se abismaban

        en los precipicios de mi mundo de carne.
      Iban rozando mi cuerpo con su lumbre,
       iban diseminando su calor en mis vértices.
   Los aros de Saturno vinieron a mi encuentro:
     Fobos y Deimos ansiaban desolarme
      mientras mi cuerpo huía de prodigios
         de la noche que me atrapaba entre ocasos.
     Me escondí detrás de una peña enhiesta
        buscando de eludirme de gruesos estertores.
    Entré a la gruta mental de mis oídos
       para cerrar sus puertas incipientes.
      Y apareciste como flor de niebla:
      envuelta en el blanco de tu alta morada.
    Mojaban tus labios unos frutos rupéstres
       que consumías desde antes de los siglos.
    Ante ti, se callaron las mareas
       y la noche se tornó en amanecida.
     Los astros se volvieron a sus sitios
     - llevando con ellos crueldad y satiriasis -
     Y te nombré renuevo, pámpano verde, salvadora
        mientras que te movías en tu verdad solícita.
     Fueron para ti, desde entonces, mis ojos
         y los latires vítreos que se desploman por mi sangre. 

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