Con mi lengua saboreo tus conceptos
y lamo tus hombros ateridos.Tú rotas en el tiempo probable
y, de vez en cuando, te acercas a mí.
Asientas tu trono en un parque
mientras yo te miro desde mi garage.
Te sientas a almorzar en un prado
porque con lo poco que ganas no te alcanza.
No te conozco pero te anhelo
y quiero ceñirñe al movimiento de tu cuerpo.
Quisiera extraviarme en tus elevaciones
y desvestirte a partir de las caderas.
Quisiera acomodarme en tu pelo perdido
y ser soltura ingrávida que baja por tus pómulos.
Mis ojos siguen el rumbo de tu boca
y labras la distancia, encantadora.
Quisiera ser facilidad y miel
y el sudor crispado que te devora los poros.
Espero que correspondas a mis pensamientos
y puedas, con tu lengua, saborear mi mirada.
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