Equiparo los caminos tortuosos
con los adioses de los señoritas:Ninguno me llevará a ningún lado
pero yo ansío recorrerlos.
El amor es amplia ambivalencia
y puede ser capullo que se aniquile sólo.
No obstante, embelesa al coloso
y crea himnos dentro de las gargantas.
Al final, se marcha como las estaciones
y se nos constriñen nuestras almas quemadas.
Pero no por eso dejaré de buscarlo
ni de apartar escorias en busca de un buen beso.
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