jueves, 15 de octubre de 2026

A la siga

 A la siga de la mañana

la mujer trata de incorporarse:
estuvo enterrada en un sueño milenario
que le trajeron los brindis de la noche.
Más, toca su melena y consigue un charco
y su ombligo es pantano sucumbido.
Trata de levantarse en pereza
pero se toca y no se siente de carne:
sus ojos son de estupor sembrado
pues no es más que ciénaga que se creyó mujer.
Así son los sueños de las cosas
cuando la embriaguez de una lluvia las abate. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario