Se bandean las sábanas
muy lejos de las olas.Siento el rugido de tu pecho y el arco de tu pie.
Estás echada sobre mí con tus promontorios
y tu frente está inmersa en medio de mi tórax.
Los objetos aún no te reconocen
y tú no reconoces la parodia del día.
Apenas somos dos cuerpos y sus sinuosidades
donde el sol ya enciende sus laderas.
Vagamos en los paréntesis del sueño
y nuestros ojos se niegan a despertarse.
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