Me gusta platicar contigo, hermosa.
Colmada de humores insaciables.Me fascina tu risa tan discreta
y tu porte de mujer desarrollada.
Espumeas en el viento estacionario
tu suave sonrisa de champaña.
Te ríes conmigo de las ironías
mientras gravitamos sobre vórtices inquietos.
Te encanta quebrarte a carcajadas
cuando te hablo de las fugas de los bardos.
Eres la amiga más notable que he tenido:
Belleza contenida en tus botas marrones.
Vas adelante de todas las trompetas
y los elementos se tienden a tu paso.
Eres del todo constelar y divina
y las estrellas te envidian en la altura.
Yo soy serio y a veces inseguro
y trabajo maquillando cadáveres.
Tú eres una bella ejecutiva
que trabaja en atelieres complicados.
Desde que te conocí en esta plaza fresca
he aprendido de tu paz y he aportado.
Más ya no aparto mis ojos de tu boca
a ver si un día me atrevo a quitarte un beso
y nos permitimos amarnos a nuestro antojo
bajo este universo de erradas apariencias.
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