viernes, 16 de octubre de 2026

De eslora a eslora

 De eslora a eslora

en una duplicidad de cuerpos paralelos
centrado, cada uno, bajo astros centrípetos,
dormíamos y amanecíamos
a la sombra de la sombra de algunos tamariscos.
Tu poderosa mano arañaba mi pecho
y yo sentía el hendir de una pezuña.
En un sólo cuerpo entrábamos de pronto
con los deseos recios que segrega la espera.
Eramos dos dentro de uno
para asesinarnos y para cobijarnos.
Eran nuestras bocas bitúmen pegajoso
y el sabor del petróleo te nadaba en la lengua.
Dentro de nosotros el corazón andaba
destilando en las millas toda su alba a su luz.
Eramos dos ciclones manchacando al crepúsculo
que se echaba debajo de la arena corrida.

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