Ríes como riera la divina Eulalia
a dos parlanchines que la cortejaban.Ella era frágil y ruda a la vez
y entre los varones bebía jeréz.
Al sonar un claro entre los violonchelos
la pequeña Eulalia se reía al vuelo.
Y sus lindos ojos siempre esmeraldinos
eran de trifulca ante sus caminos.
Duelos y despechos dábanse a la vez
mientras ella oía notas de Aranjuez.
Era maremágnum de cuerpo ligero
y motivo sumo para darme entero.
Por la copa rota que había en sus manos
hube de batirme con cien sevillanos.
Y mientras los cielos se vestían de oscuro
me escurría a sus rizos, blondos y seguros.
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