Era un viento que aplacaba mis manos
y que silenciaba el dolor del guardagujas.Era tan sólo un viento de camino
zigzagueando sobre rieles sin tranvías.
Era un viento traído del alerce
que borraba momentos quisquillosos.
Tan sólo era un viento bonancible
que venía del norte naciendo de tu boca.
Dulce, dulce, dulce como los higos
que tienden a poblar las cimas de mi patria.
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