lunes, 28 de septiembre de 2026

Oriunda

 Oriunda de mis sueños fetichistas

resides en los túneles de mi mente.
A veces te siento como un leve mareo
mientras en mí mordisqueas granadas.
No puedo  tocarte con mi frente sin manos
pero puedo ofrecerte mi oleaje de góndola.
En la noche te asomas a mi pupila discretísima
y es cuando puedo ver cuán me dominas. 

Entre caos

 Entre caos generales y caos particulares

reconozco el mío como un pequeño cráter:
Lo recojo y lo llevo a la boca del oráculo
donde siempre empalaga un éter de saturno.
Mi caos se dilata entre mis pies y cabeza
y me hace enfrentarme con todos mis espectros.
Las estalactitas son allí sables sólidos
que me cortar los muslos, molidos de recuerdos.
Caigo por un hoyo de mil estalacmitas
que van descarnando mis hombros y mis sienes.
Y, dentro de la caverna oscura, un ático
donde vibran bailando mis peores pesares.

En los altos

    En los Altos del Golán

                  vi llorar al nazareno.
                  Y los demonios de Gadara
                   de su presencia huían 
                  hacia seres no humanos
                   precipitados al mar
                        de Galilea, capeado
                  por sus potentes palabras
                  cuando todos le gritaban
                    auxilio entre marejadas
                         y vientos de furia brava.
  

impermeable

     Pasa, amiga mía, dame tu impermeable y la estola empapada

       y tu paraguas pálido: Arriba se congregan manadas de rugientes que van volcando ríos:
       se prevée un mundo oscuro y lóbrego semejante a epitafios donde algunas hilaran
  Aún tu vestimenta se mueve en ese frío que seca los cartílagos... y asalta con su pértiga...
     Te daré un vestido perdido entre floreros que extraviara mi hermana, jugando a ser mucama.
       Toma la toalla seca de superficie suave que suele calcar mi cara y morder mis orejas.
       y que llevo de viaje, para que me proteja como los cortafuegos de regiones herbóreas.
       Tiéndete en el sofa que ya borran los astros porque una vara cósmica arréa a los planetas 
      Primera vez que veo mojados tus colores: Banderita que ondea y a nadie deja apático.
      Te daré del gengibre ya molido y caliente que su tizón aún mueve como en aireadas rocas.
      Te veo muy afuera de tu lugar de fábulas,...Más eso ya no impota, bebe en tazón de alóe,
 Porque tus manos tiemblan cual novicias exactas perdidas en sus hechos y vistas por Superioras.
     Compartiré contigo mi calor que completo, si esto me lo aceptas...ni a tu cuerpo molesta.
      Tu dignidad ilímite se ve sobre esas sedas y esos mantos curtidos de reflejo escarlata.
     Y mientras ese viento recela llegando a lo grotesco te daré la amplitud de mi casa sagrada.
        
 
       

Sol y sombra

  Sol y sombra nos separan

                         en el momento desértico
                         cuando ambos se maltratan.
                          Se dicen los impropierios
                          entre milongas salteadas.
                          Pero el tiempo las derriba,
                          pues de su infierno no escapa
                          ni los hijos de Perseo 
                          ni la ninfa descansada...
                          Menos aún el mulato
                          que venden por dos centavos
                          en mercadillos abstractos
                          en calles que se han volteado
                           y son pistas boca abajo
                           que sólo toca la idea
                           de los que comemos fango. 

A lo leos, los faros

     A lo lejos, los faros

           y una figura tibia de favela.
              Los robos de la niebla en el aire
                  y los pobres que pasan en su apodo:
                     Es el lugar de todos los olvidos
                          mucho más allá de las antípodas:
                               Aquí llego para rebrotar
                                  llevando en la mano el mismo crucifijo.

Bajo cada aviso

 Bajo cada aviso

hay un ser quebrantado
y, en la acera,
gotea su quebranto.
Son gente en lamentables síncopes
que tragan su tristeza indigerible.

Pasa

 Acaso moriré de pronto.

Acaso moriré de prisa...
Las penas afloran en mi piel
y se van desplomando mis arterias:
Emprenden el camino del escarnio.
Yo me desprendo de las cosas finitas.
Soy una fría gota en un estanque.
Soy la semejanza de alguien que relució.
Soy una voz pausada que ha llegado a su término
y se pierde en el alba, indefinible.

Acaso

 Acaso moriré de pronto.

Acaso moriré de prisa...
Las penas afloran en mi piel
y se van desplomando mis arterias:
Emprenden el camino del escarnio.
Yo me desprendo de las cosas finitas.
Soy una fría gota en un estanque.
Soy la semejanza de alguien que relució.
Soy una voz pausada que ha llegado a su término
y se pierde en el alba, indefinible.

Cabalgo

 Cabalgo

                sobre la bruma eterna
                 del dilema. 

De dos líneas

    Textos de dos líneas

                  fingiendo ser poemas
                  presumiéndose argumentos refractarios:
                  Como partícipes de una identidad oral, primitiva, sagazmente evidenciada.
                  Fungiendo un extraviado dominio perceptivo:
                  Ser un entrevero sobre el chal que se ciñe la muerte.
                 Para qué escribirlos ?
                 Para qué del dos líneas alienadas ?
                 En que sinrazón recala está falacia que llaman poesías ?
         Perecerán estériles o en ectópicos embarazos sin acercarse a las mesas de la ambrosía.
              Son un sistema fatalmente energizado.
              Descenderán a taparse con los nudos de la madera
              o a intentar camuflarse en los ecos del corcho que encostró a la champaña.
              Personas siniestradas en sus caminos calvos
              carentes de ingenio, talentoso el talante con que han de mostrarse
              como pisando tácitos mundos subjetivos, que pueden deshojar al raso de su sombra.
             Mercenarios que pueblan la hoja de violencia:
              vistiéndola de un blanco de vientos constelados. 
             No pueden esculpir fuegos paranormales, ni contruir arquetipos de rosas cenicientas,ni saltarse las normas que guían a la hecatombe: no pueden entremezclar ni lana con maderas.                             todas andan intentando tejer o tan siquiera hilvanar la estratósfera homerica.
            Como todos nosotros ellos son cal y sales que al fin vestirán ropas de sepultura
            y dejarán tranquilizar al astro que escojerá a sus prosélitos para que llenen al orbe con
                                                                            himnos trepidantes 
 
                                             o abran al universo con sus trenapaciones
                                              y redacten sinópsis jamás contradictorias 

Me canso

 A veces, me canso de ser hombre

y esperar por amores de falsía.
Me abate no ser irreverente
como la mano que sube por la falda.
Me cansa la rutina de los besos ajenos
que siempre se repite en las esquinas.
Quisiera salir de mi epitelio
y entrar en cada vientre nuevo.
Y en medio de tu pubis, cosecharte
y poner en ti la espiga que te encanta.
Ser fuente de besos que sean resbaladizos
y que se ahogue tu cuerpo con el mío
mientras nos lleva el río de las sábanas
y los miembros se enervan y se enlazan.

Herí a una mujer

 Herí a una mujer:

Me aceptó, yo no acepté a sus hijos.
Tenía los míos propios
que bailaban a la orilla del fuego.
Mis hijos eran suficientes para mí
eran luces y eran danza acuática.
Le devolví su corazón, herido
y en cada gota estaba mi nombre.
Mi nombre era sangre y también lágrimas.
Herí a una mujer
por no querer a su familia
como la deseaba a ella.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Caigo

 Caigo abismal y cansado

            entre las brechas del trueno.
            Y esta senda que es sombría
            me demolerá la vida.
             Ojalá que me devoren
             las lajas que me revientan
             moretones en la cara
             dados por manos canallas
             que no acarician: maltratan. 

Me canso

 A veces, me canso de ser hombre

y esperar por amores de falsía.
Me abate no ser irreverente
como la mano que sube por la falda.
Me cansa la rutina de los besos ajenos
que siempre se repite en las esquinas.
Quisiera salir de mi epitelio
y entrar en cada vientre nuevo.
Y en medio de tu pubis, cosecharte
y poner en ti la espiga que te encanta.
Ser fuente de besos que sean resbaladizos
y que se ahogue tu cuerpo con el mío
mientras nos lleva el río de las sábanas
y los miembros se enervan y se enlazan.

Se pasea con su canasta

 La rubia se pasea con su canasta.

Los cisnes ven caer sus delicados rulos:
Llora por un amor imposible
pues no ha renunciado a padecer.
Las palmas la miran y palmean el horizonte
y los elementos se llenan de congoja.
Ha dejado su villa sin valía
para ir a sollozar al lago verde.
En el agua se retrata su mancebo
y él moja en ella su figura.
Le entregó una flor y una caracola
y diez indicios de promesas nonatas
que hoy la envuelven en un pálido dolor.

No dejes

 No dejes

que las palabras
se te vengan encima
en el clímax
de todos sus enigmas. 

Compongo

 Compongo música:

Letra y canción.
No leo a otros
ni a otros sigo.
Sólo persigo
a mi corazón.
En mi guitarra
se templa el alma.

Estereotipos

 Me aparto de los estereotipos

que han personalizado los paganos.
Literalmente soy yo y no soy otro
que viviera en acaboses personales.
Sólo busco estamparme en tus brazos
adheriendo mis panales de alquitrán.
Dejando en mi ída los distritos
donde fuí mugre y hasta degradación.
Y tras degeneraciones sucesivas
surgir como un bien equivalente
renaciendo del beso de tu abrazo
ya libre del poder de las inquisiciones.
Que tu ser me equilibre y reconforte
y sea yo rebautizado en tu mirada. 

Tos

 Tos 

espantosa
        tozuda:
déjame respirar al menos una noche.
Aparta de mí tus legiones de esputo
que salen de mi boca como cosa cilíndrica.
Vete     al menos      por esta noche
al blanco menudeo de los albañales
y cae  allí en las siniestras ratas
que no distinguen de su izquierda o su diestra.
Dame ya la flor dulce de un respiro
en la libertad pura del oxígeno santo.