viernes, 9 de octubre de 2026

Cuando nos buscan

  Te fuíste abiertamente, a otros lugares albos.

            Finalmente te marchaste consumando lo oculto.
            Sin pepeleo alguno, acoplada a maletas,
            revestida de tedio y de hartazgo metálico,
            rompiste con denuedo hasta la última amarra
            de ese bote de amores en que nos entendimos.
            Yo presentía ya tu obsesión de paloma cansada,
            de certeza resuelta a olvidar mis jardines plateados,
            frondas inseminadas, mis racimos fecundos del que salían facundias.
            Te enfundaste de tretas, lo sabía el paraguas que posa en el pasillo.
            Cuando tus refulgencias se iban esfumando
            y no me concedías tus sonrisas pasadas
            ya habías quebrantado las formas de las nupcias
            y emigrado tu sangre con alas gigantezcas.
            Te esperaré en la trilla mientras en mi mente aún seas luminiscente
             y vayan marchando mis rosas contristadas hacia un color salado.
 
            No dejaré el arado y cantaré en el barbebecho al piélago de plantas
            esperando que vuelvas con tus pajares rotas, o me sople el olvido
            o  hasta que aparezca otra perla muy trémula que me cubra de dichas
porque yo soy humano curtido por los bríos, manteniéndome en pie hasta que nazcan los cambios.

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