Se abre una brecha y caigo de mi frente, quizá a callejuelas o a algunas líneas rotas/
me adentro en mis presunciones más elementales, buscándole escondrijos/Brota la diferencia de lo que pienso y hago y creo en las laderas de un vértigo,/
y me cierro por dentro a ver cesarse y diluirse ideas con sus preludios./
No tengo la raigambre de lo que se es infinito,
Ni pretendo gravitar en la élite del que sabe las respuestas a lo que presiente será de antemano/
Se ha rajado el cristal en el que guardo preceptos, razones diferenciadas /
Conceptos que se sostienen en raíces muy frágiles / cómo hojas que eternamente ondean en bordes tremulos, de cara a acantilados./
Lo que pareció sólido fue apariencia tenue que se desmoronara, sordera del vacío./
Me lanzó por barrancos que me interrogaran como locos al ver mis privacidades/
Se desploman conmigo mis párpados y ojeras y algunas plantaciones en las que cavilaba a rastras por leguas y minutos/.
Plantas descerebradas van cubriéndome el rostro como máscaras macabras en su propio exhabrupto /
Sus ciegas transparencias rápido me delatan y me escrutan los mundos de ojos pegajosos/
Para intentar sustraer los secretos que queden./ Ni pensar que son vidrios que cualquiera penetra /.
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