Las pequeñas mentes elucubran:
Pasan vacías las pesadas noches.Yo me visto con un manto cobalto
y veto todo pensamiento altivo.
Voto por la serenidad y por la paz
y porque la razón llegue a los inconscientes.
Esgrimo en alto mi bandera blanca
al pie de muchísimos legionarios nativos.
Marchan a su excavación en la batalla.
Van al sótano mismo de sus tumbas.
No oyen mis exclamaciones
ni la voz hermanada de que somos.
He de verlos retorcerse en el suelo
y regar con su sangre margaritas extrañas.
Nadie se detiene a escucharme
pues sólo soy un eco que se mueve a su arbitrio
y pide la paz entre zambos y criollos.
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