Te fuíste sin meditar palabras, angustiada en tus gestos, resguardando tus flancos.
Tu tristeza marcaba tus hondos hundimentos y el agujero infame que dentro te naciera.Es una hora ácida que se torna alicaída. Ha partido tu alma a numerosas cálimas.
Tus ladrillos, tus fuentes, tu suave arquitectura, se derraman y no se acopia nada.
Y la chupa la tierra que de todo acapara.....y absorbe tu esencia algúna piedra vana...
Vas en tus laberintos, con chal de decadencia y la distancia no encubre tu lágrima vibrátil.
Y por los campos vas, untada de calvarios y se alarga el espino para tomar tu sangre.
Derrota tras derrotas hay en tus derroteros y sabores muy ocres en tus labios besados.
Dejaste tus valijas donde hubo sacristias y hoy quedan cavidades en los abetos blancos.
La angustia te sesgo como cortando aromas y el punzón de los páramos te persigió hiriente.
Las rosas azuladas se doblan en vaho tristísimo, azabache que huye hacia indelebes dunas.
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