Veo
encolerizadolos campos ya sin guadañas
y la hostilidad del río
me manotea en la cara,
pues sabe que será secado
mientras le ríen extrañas
con abundancia de labia.
Todo es sequizo y lodozo en esta tierra olvidada
donde satanás bailara tango con las musarañas.
Y se diluyeran elfos tras tranfondos sin guitarras.
No sirve el campo de nada si Dios no lo resembrara.
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