En las lenguas se refugian los cantos:
sean de cisnes o sean de colibríes.En las ramas se refugian los aires
de las insonoridades de las calmas.
Todo raya en un mágico dialécto
que se mueve a danza y a contradanza.
El sonido del mundo es epicéntrico
y cae sobre su eje de vaivénes.
Yo miro los graves bamboleos
que hacen vibrar a las auroras boreales
Y entiendo que sobre mí hay Uno más grande
que dirige esas músicas perfectas.
Y me siento pequeño como un pétalo de vidrio
que jamás estará ante la presencia de ese Espíritu.
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