Lentamente amada, reclínate a mi lado
mientras vemos al monte correr de las cenizas.Introcuce tus manos en mis zonas viscosas
para que las aromes y llenes de caléndulas.
Como manantial eterno, aférrate a mis dientes
y vierteme la savia sagaz que da tu lava.
Entretente en mí y lávame con tu río de pétalos
para que me bautices en tu vida serrera.
Sé el primer rescate que acuda a mis plegarias
cuando oigas llorando mi dolor en altavoces.
Y besame con tu oleaje de océano profundo
cuando me halle perdido en algún negro hemisferio.
Que el ángel que cabalgas nunca baje su espada
por si debes sacarme de obscuros inframundos.
Sé siempre el sol tranquilo que revive mis ojos
y los dos senos blancos en que hago libaciones.
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