Llueve sobre mí
mansa llovizna,sobre el color a piel de mis estepas.
Moja mis hombros y mi sombra dolida:
llévate todo lo que parezca llanto.
Ven a hidratar a mi sequiza boca:
a lavar mis tobillos, a serenar mis manos.
Baja desde el lebrillo de tus labios potentes
como quien va ceñida de amores y de mimos.
Sortea los valles de mis mismas miserias:
Olvida que fuí tan solo un estridente
sepulturero, que cabo su tumba
para mojarse en tus tiernos maizales.
Siembra sobre mí tus sugerencias:
tiéntame a resucitar ante tu ombligo.
Que la tolvanera no pase y me derrame encima
vientos y olas de inerte desamor.
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