De entre los cobaltos
y las razas mineralesque poblaron la tierra
antes de los gritos,
naces tú flor de encina
para aromar las carencias
de mi vida
para hacer que se abran
mis ojos apagados.
Te desparramas en luz
en mis caminos:
Soliloquio que me calma en las veredas.
Arbol verde donde pierdo mi rubor.
De las razas creadas por los átomos,
de las lajas dormidas,
de las materias primigenias
de la tierra, madre arterial que late,
saliste tú flor y gema nueva
para darme fuerzas y esperanzas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario