Entrégate a la tierra hecha materia.
Entrega ya tu espina de finos materiales.Devuelve los contornos que te hacen la cintura
y las grandes atracciones que hacen mirar tu ombligo.
Entrega ya esos hombros donde la luna posa
y ángeles amarillos se hacen transparentes.
Deja ya de esconderte en tu cadera de nardos
y tras dos piernas largas que exhalan tu deseo.
Ven conmigo a este hueco donde está mi estructura
y se rompen mis íjares mellados por equinoccios.
Recoge conmigo la fina sal soñada
por dos que ahora ocupan una tumba de amores.
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