El Señor vino y levantó su viña
y la atacaron meretrices y bastardas.Fue tomada por la raza caída
y plantada en el fango del espacio.
A la iglesia acuden gavilanes
que vuelan en su música sórdida.
Lamentan no poder comulgar
y muestran la máxima devoción.
Son fijeza abominable
que piden prosperidad y bonanza.
Son aparejos luciferinos
que muestran estoicismos incomprensibles
y orbitan en una danza de orgías.
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