Hoy he despertado del todo sin anhelos.
Alejado y cercado por mis propias heridas.Me ha levantado un vaho vigoroso.
Me he abierto como una ventisca altruísta.
Siento del todo abiertos mis caminos.
Experimento la limpidez de la beatitud.
Madrugo en un nuevo sacerdocio:
Me han asediado torturas y he vencido.
Hoy no siento las injusticias del mal
ni las novatadas en que cayó mi corazón.
En mis manos han florecido lises
y me he erradicado de cóleras linchándolas.
Hoy podré acercarme al vagabundo
y tratar a las viudas con el mayor esmero.
Pondré mis manos sobre los contrariados
y les daré una calma que quieran recibir.
Quemaré los paquines que promuevan el enojo
y sellaré disensos ancestrales.
Enseñaré al que oiga, no caer en venganzas.
Visitaré a los presos siempre difuminados
y haré que callen del todo los rebeldes
hablándoles del arrebato de las razas.
Aceptaré que no fuí hospitalario
cuando algún perseguido necesitaba albergue.
Hoy tomaré el lugar del despatriado
que ha aprendido a consolar su alma.
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