Descúbreme,
siente latir mis sílabasen todas las bahías y nichos de las olas:
Quepo donde no dejan las vocales sus horas.
Un lugar coralino guardado en argamasas.
Pauso cada segundo y los minutos callo
y el tiempo es un milagro que por ti se detiene:
Una pausa que deja que búsques mis moléculas:
Quizá en la oquedad de algún árbol me hallaras.
Todo se ha congelado en dos magnos paréntesis
para que puedas alzar la roca cincelada y hurgar en lo marino
de las cosas tomadas de carne y lejanía
e inspeccionar el tenso rosedal que desde décadas hierve:
Quizá me encontrarás en sus tersos vapores....
O en el rozar de átomos que inflaman sus moléculas.
O en la raíz hendida por siempre del Enebro
O manchando vitrales en un instante vítreo....
Quizás las fumarolas me volvieron bismuto,
O algún gas sulfuroso guardado entre los géiseres...
O soy columna de humo que bordea tu magma
de dulzura infinita, de muchachuela riente
que busca entretenida la razón del albatros
y dónde es que se halla el ardor de los nidos.... Más
Ya no soporto más y me descubro en verbos,
en haz enajenado que espanta a cada grillo
que desee molestarte y estés dormida o sueñes
con un árbol gigante que crece y al cielo espanta y grita
Pues es de hojas de fuego que te protegen siempre.....
Aquel que pone en fuego al aire que te escolta
y quema el alfabeto que buscó desfibrarte
para que reconstruyas para siempre unos léxicos
vacíos de lo que hiere: con voces que eternizan
tus pliegues y botones, la trenza de tus ropas, la belleza innombrable
y las radas serviles que te abrigan y guardan: son bellas ensenadas ,
de ti: vértigo al aire. La que doma lirones y seres abrasivos....
La que estará conmigo cuando me vueva pauta y a las brisas disperse...
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