Marea roja
roja mareade tu pelo eléctrico, tú
hecha de las caricias que he enarbolado
evitas ese pudor que te viene encima
mientras me ves trepando por vértices de niebla.
Quiero subir, reptar, remontar
arriba de tus cuestas y cúpulas
pasar mi mano de lentos hormiguéos
por ese cinturón rosa en tu cintura castalia.
Quitarte la hebilla y reclinarte en mi pared.
Hacer de ti una nueva escritura
con el delinear suave de mi lengua escultora.
Deletrearte a la vez que te voy desnudando:
llevarte a que pienses que soy la pubescencia:
aquella que te arreboló en primeros arrebatos,
aquella en que encimaste las primeras espigas.
Ser ahora el que se perpetúa en tu idea
y la última voz que escuches al dormirte.
Dame, la forma de tus formas:
Dame de ese aliento es súbito renuevo.
Deja de una vez tu armiño de pudores
y madúrate en mí, siendo nueva mujer.
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