Herí a una mujer:
Me aceptó, yo no acepté a sus hijos.Tenía los míos propios
que bailaban a la orilla del fuego.
Mis hijos eran suficientes para mí
eran luces y eran danza acuática.
Le devolví su corazón, herido
y en cada gota estaba mi nombre.
Mi nombre era sangre y también lágrimas.
Herí a una mujer
por no querer a su familia
como la deseaba a ella.
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