El tiempo delira y pasa en su corbeta
desmantelando todo a babor y a estribor:Sobre el que estuvo sano dispara abiertas llagas
y arrugas en las mártires o meretrices indolentes.
Su cañon dispara la embriaguez de la hora
y la pesada bala a la que se llama día.
El tiempo rompe la frente en muchos surcos
y quiebra esqueletos y sólidas costillas.
Con su quilla filosa rie hundiendo la carne
y sus redes arrastran los últimos recuerdos.
El tiempo es un pirata con patente de corso
y su tesoro es exterminarlo todo.
Nosotros deliramos bajo el fuego del tiempo
y somos los pabilos que su pavor arrasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario