Comparto mis besos con tus besos
debajo de los techos reservados.Amo los lisos caminos que te conforman
y la sinuosa estrechez que te constituye.
Transito tus rincones calurosos
con mis dedos de vértigo constante.
Amo tu sevicia y tus tercas manías
el olor de almendras en tus tobillos
y el caudal indefinido de tu cuerpo.
Amo tus promontorios vastos y cordiales
que siempre me reciben con halagos.
Amo tu salud a toda prueba
y las ventiscas que recubren tu ombligo.
Amo tus largos cuentos picarescos
y tu imposibilidad de hacer resúmenes.
Reímos bajito entre acentos y palabras
mientras te froto los pies friolentos.
Charlamos en el cuarto como cómplices
y la alcoba se tiñe de tus esencias.
Nos llenamos de murmullos extraños
y de las diversas formas del deseo...
Tu sentir es permanente en lo efímero:
Llenas mi inconstancia de presencia.
Una vez perdiste tus aretes
mientras nos invadíamos en la sombra
e inevitablemente nos entregábamos y amábamos.
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