La cita se fijó en la luneta
pero esta de sí no lo sabía:Al enterarse se hizo risa sonrosada
y vino a empaparnos con su encuentro.
Hubo un pacto íntimo entre las dalias
de volverse húmedas a nuestra respiración.
Los jilgüeros se volvieron mariposas
y tradujeron los cantos de las savias del árbol.
Tú llegaste montada en una rima
con tu cara de tibia porcelana.
Yo venía a ti en un cometa
y me cegaron tus colores de malva.
Transpirabamos ambos en el espacio
con las manos gratamente sostenidas:
Los astros nos rozaban con su inercia
y comenzó en nosotros el amor vaporoso.
Ahora vamos juntos en un alba
enjaulados en un eterno abrazo.
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