Ocurre
que, a veces, no me encuentroentre la distancia de mi piel a mi camisa
ni en el panel ceroso que forman los armarios
ni en las corbatas en laxitud íntima.
Bajo entonces desde mi no presencia
a ver si me he perdido en el subsótano
o surgido por las alcantarillas
que, literalmente hieden a dolor.
Ocurre que me presagio entonces en medio de la ausencia
como el humo más triste del tabaco perdido.
Y sé que sucedo más en sentido y sombra
y que puedo nacer en rincones sombríos.
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