He vuelto a los muelles solitarios
a ver las olas tristes que se eluden.El mar tiene mi misma tolerancia
y las rocas la altivez de lo augusto.
No apuesto por nada ni por nadie.
No me esperan amores abnegados.
Deshago aquí mis complicaciones
en estos planos valerosos.
Los tonos del azul rondan mi alma
en la que he asilado mis tristezas:
Siempre he evitado implicarme en idilios
que no puedan superar mi cabal corazón...
Sobre mí se crean los albatros.
Pasan en sus debates y debacles voladoras.
Mi corazón está en inquietas escaramuzas
y me va mordisqueando grandemente el dolor.
Mi alma magna anda en contrasentidos
y me trae a estos paisajes coetáneos
a trasmitirle a la espuma la voz de mis rezos
y buscar la calmas reiteradas que he perdido.
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