Eres de sabor ligero
y te agarras de mis dedoscomo si sintieras irme en mi yo de madrugada.
No creas que de ti escapo cuando llega sotavento.
pues mi corazón derrito y lo entregado en tus manos
que son dos ligeros cuencos: llenos de gajos de almendros,
y alimentas a los ciegos quien de esperanza carecen
los que no ven la luz por dentro pues su ceguera les veja...
Y no puede disfrutarte aquel que tu ser no vea:
de muy pulidos esmaltes y falditas indiscretas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario