Cantos de la serranía:
El longevo y el mozueloíban de cútis morado:
Los quemaba la verguenza
de haber destrozado un nardo
cerca de las acerías
donde forjan los caballos
y los niños son pecosos
y el agua moja sus pasos.
Las mujeres se alejaban
de ese par de desdichados:
Si hubiesen pisado un loto
o manchado al humo albo
no se los perdonarían:
Dupla de dos pobres diablos
que no saben que las flores
no se pisan: es pecado
que no perdonan los pueblos
que hay en senderos ahogados:
Si resucitara Lorca
moriría en cien desmayos.
Las caracolas mojadas
se arrepienten de esos payos:
Porque quien a un nardo tritura
vive con tiempo prestado:
Pronto los destruirán
siete docenas de rayos,
por ahora todo duele
en los jardines mojados.
Y pajaritos sentidos
se visten de luto largo.
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