sábado, 26 de septiembre de 2026

Alma límpida

 Mi alma está límpida de tanto amarte:

Se ha pulido con tu cuerpo de amatista.
Mi corazón vibra como un géiser vagaroso
y llevo tu glamour y tu simplicidad.
No puedo resistir tus impactos de pie:
Irradias tu amor desde algún vaho exótico.
De los pies a mi rústica cabeza
me has limpiado como a una ánfora pulcra.
Pusíste en mi pectoral ecos y alaridos
y los oigo ulular cuando me faltas.
Hecha de tintas claras y alas de libélula
te siento venir en el vacío permeable.
Llueves torrencialmente sobre mis coartadas
y arrasas mis intentos por no verte.
Tu tersa piel me rodea de colores
y me hace arrastrarme ante tus dogmas.
Nutrirme de ti es ascender plenamente
y llevar el alma a nuevos horizontes
más altos que las cumbres tibetanas.
Eres una especie de exhuberancia casi manuscrita
y la mejor hembra que descendió de Eva.
Vivo orillado a tus márgenes suaves
bebiendo de tu abundante agua fresca.
Busco en ti lo esencial de lo agrio y lo amargo
y sólo me encuentro con los sabores de la miel.
Me gusta levantarme y caer en tu cuerpo
y ser el único caníbal al que aceptes.
Me entretengo mordisqueando tus dos lóbulos
mientras palidecemos en la cama, arañados.
Estoy orgulloso de ser tu salvedad
la omisión en tu rígida escala de valores.
La sal marina te despeina y te sala
mientras beso tu ser en mi deseo.

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