Me negué a proposiciones indecorosas
que me hicieron hembras tatuadas por la luna:No por ser yo santo ni beato
sino por la inmensidad de mi melancolía.
Mi melancolía es un faro de sombras
que arroja más brumas a mis noches.
Ella construye un puerto para mí
donde puedo oír las fauces del Leviatán.
Mi melancolía me delata en el acto
y es el mayor de todos mis ultrajes.
Pero no puedo confrontarla de frente
pues mis ojos son cascadas de lágrimas.
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