Pasa la mañana en su cabalgadura
arañando las últimas estrellas.Secuestra obeliscos y cúspides
y pone su temor en todo lo fangoso.
Pasa la mañana repartiendo desiertos
y espantando las sombras de las hondonadas.
Despierta la mirada de los hombres
y ratifica la viudez de las viudas.
Yo quisiera que llegara a mi sangre
y en el fondo de mí, ser luminoso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario