Si quieres venir por mí
encontrarás una flecha sin arco,Miles de espadas rotas al unisono.
La solidaridad impalpable de una escala de letras,
Y el horizonte ráudo custodiando mis hombros.
El sostenido dardo del aire, ejerciendo albedrío suavizado.
La mariposa que orbita muy cerca de mi ombligo
Y una honda rota decente y nunca furibunda.
Si vienes daga en mano y con odio ultramarino,
encontrarás que te detiene la paz de mis premisas,
las sogas de sosiego que te lancen las lilas
y alguna Dulcinea que del Heraldo huye.
Y sentirás caer la calma en tus puñales
y querrás compartir conmigo los relatos de niño,
siendo para ti también mi recinto tranquilo Edén sin pórtico,
Y como todo hermano, amarás a mi patria como yo a la tuya.
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