miércoles, 23 de septiembre de 2026

90 años

 He llegado ya a los noventa años:

Soy una especie de fenómeno biológico.
He visto molerse al siglo en adjetivos
y pasar a los hombres entre conflagraciones.
Sufrí la mordaza de la censura, el destierro, la cárcel
las guerras que mataron a millones de jóvenes
la malaria, el tífus, la cólera pestilente
y el inicio de la bendita penicilina.
He vivido en carne viva
la fuerza incontrastable del progreso
que comenzó con el estallár del átomo...
El tiempo se ha ido quemando y ha dejado evidencias.
El tiempo es un elemento vacío.
Los segundos se han ido como hojas incendiadas
y las estaciones hicieron de mi cuerpo un magro polvo.
Bayoneta calada me atacaron los años:
Venían cargados de rabia, en busca de pelea:
Es la refriega honda del hombre con el día.
Día armado hasta los dientes, tocando su trompeta de campaña.
Luego de tantas luchas enfrentadas a mano
se va veteando el cuerpo y languidecen los huesos.
Es lo que se llama la humilde ancianidad
que no tarda en llegar cuando somos muchachos.
Se cede ante la fatalidad del minuto: Le gusta ultrajarnos.
Y sólo quedan los manatiales pacíficos de la memoria
pero a veces su misma agua es secada por el tiempo...
He visto pasar guerras descaradas y sin propósito
tan sólo por que en el corazón humano anida la belicosidad.
Vi a un matarife asesinar tranquilamente a un prójimo
y salir de prisión a los tres días, como Cristo de su tumba.
He vivido el primer y postrer secuestro de los hombres
que es el día del nacimiento.....Desde allí nos vamos al olvido.
Muchas veces me descarrilé y volví a subir a mis rieles.
Tuve mujeres, hijos, nietos...Me casé en un templo Anglicano
donde la voz del coro sonaba como voces de arcángeles.
Sufrí la contrariedad de amigos íntimos que me llevaron a la bancarrota.
Sé lo que es la mísera inópia y también me paseé por la riqueza...
A mi cuerpo lo ha consumido el tiempo como a una mascarilla
que después de los carnavales se arrojan en el fuego.
Padecí retaliaciones,insultos,críticas infundadas
y el trastornado amor de los adolescentes que todo lo idealizan...
Ahora, al final de la palabra Fin, sé que siempre fuí solo una vibración.
Un cuerpo de carne: Brevedad entre dos siglos
y que mi último paréntesis comienza ya a cerrarse.
Lo he vivido todo y todo lo cedí: Me quedaron las manos
y cicatricez obscuras que sólo Dios y yo conocemos.Ví
desde carretas tiradas por mulas hasta los transbordadores espaciales...
Ah! Mis huesos no cesan de molerse y crujir en este saco que soy.
Yo sé que mi autopsia revelará que fui sólo ficción:
Un cuerpo sacrificado y por demás madurado...Mas no viví lo suficiente
porque noventa años pueden pasar casi en vano
si se carece, como fue en mi caso, de un amor verdadero.

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