domingo, 30 de agosto de 2026

Y las cosas ya no eran

    Y las cosas ya no eran, entre su sudor y tiempo:

        Lo ruín y vano fué hueco en el espacio ligero.
         Y la palabra, vaciada, fue vacuidad de palabras.
         El viento lacio labraba su alevosía en mi espalda.
         Con perfidia los ladinos eran sin alma ni abrigo.
         Todo el Órbe se sorbía en órbitas de neblinas
          y en disipación no eran y nunca coexistían.
          Dentro de un eco otro eco se trillaba en la mirada
          de la candorosa Luna, oscura como ninguna
          frivolidad saturniana en repitencias eternas:
          En Saturnales diversas se vacío mi Ojo de feria.
           Y se envolvía en lo vano la vanidad del arcano,
           mientras la materia, ingrávida, decrecía sin moléculas
           y el pasaje se borraba sobre mi hipnótica cama.
           Tenían mis sueños ciegos la frialdad del momento
           y, bajo de mis pestañas, el ensueño me atrapaba.
           Tácitas eran las formas y milimétricas rosas
           flotaban en su florero, en un muy dulcíneo sueño.
           Todo lo que fué no era, y mi temporalidad
                                  nadaba en antimateria
                           y densidades etéreas.

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