Navego
por navegarsutilezas de tu mar.
En mis ánforas te viertes
y nutres los ramilletes
de la aliada flor sencilla
florecida en mis campiñas
siempre por ti embellecidas,
que embelesan mis adentros
como coplas incoloras
que a los segundos no agobian.
Y en tu mar de siete océanos
como a ángel te contemplo,
con mis dos ojos de fuego que no trasmiten tormento
ni vagan en vericuetos.
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