De las altas cruces
vengoempapado en ese fango
ácido que es mi pecado.
Sólo me lava la sangre
de mi Salvador errante.
Y jamás seré tropiezo
para los niños que veo
juguetear entre abucheos
donde la camelia danza
entre centellantes flamas.
Cristiano, repartiré
y lavaré todo pie
del que salga del camino
lleno de polvo y olvido.
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