Veo
las montañas de aire.
Palpo
las marañas de colores.
Y es verdad que el viento gira en los cielos constelados.
De la peña que no era y es, salen vagarosidades
que son brumas en reposo.
El gestual Sol amarillo, deja dejos ancestrales.
El paisaje se hizo élitro y me van mordiendo lento.
Las fumarolas insomnes, a mis ojos se acomodan.
Gallos picotean al estro entre sus partes vellosas.
El estupor se hace espuma y riega los andurriales....
y en los vericuetos veo trochas de númenes muertos.
Es la ficción peregrina
que a Borges alborotara
cuando en los andarriveles los vagones se volcaran.
Cada cosa es en su sueño, con buhardillas de secretos
y se levantan las íslas aún de arenas enemigas..
En la frución de los montes se regodea la tierra
mientras luz y aire esperan
al gozo de las praderas
con complacencias enormes.
No quepo yo en esta fiesta pues mi raíz no está entera
y paso con mi barcaza bajo los arcos de perla:
y me buscan sugestivas y sublimes maravillas.
El tiempo no se retracta y va machacando canas.
Y las delicias etéreas conspiran y desesperan
para alargarme los días
y encariñarme con ellas.
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