Te he
lavado con azúcaren estos antros salinos
de diversas divergencias:
Yo lavé concavidades
y convexidades lentas
con aguita de diamantes
y el oro de los afanes.
Y puse en ti la esperanza que a los muchos se les niega
y te cubrí con modestia
cada curvatura intrépida....
Pero recaí en ellas
por la grave suavidad
deslizada ante mi faz.
Y en tus giros se descuecen las lumbres de donde vienes
reinando entre mis tristuras y siendo fuego que ulula
arrasando con mis dudas y mis sangrientos estigmas
que se apagan cuando ondulas
sobre mis lagos sin luna.....
Y en el decacordio cantas a ese incendio en el que escalas
a los portentosos cielos, de adulado firmamento.
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