En sus lomos
un hechizome lleva por sus caminos:
Quizás veleidosos y vanos,
por destrucción destrozados...
Pasa hiriente el viento largo
pasa tirando caballos,
pero en las ondulaciones
del hechizo veo primores
y en sacerdocio de soles
oficiándose en mis montes.
Y mis ojeras no acatan
sus dilemas, solitarias
y en todo hay mescolanza
hasta en el pico de urracas
que en los baldíos, descansan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario